La cocaína se diferencia de otras drogas en que no provoca dependencia física ni síndrome de abstinencia.
La cocaína crea la ilusión de aumentar el poder humano y hace que las personas se sientan más fuertes, más inteligentes y más seguras. Una persona bajo los efectos de la cocaína bebe más y siente una mayor potencia sexual. Esta es la razón por la que algunos hombres consumen varias líneas durante una salida con amigos. Sin embargo, el problema surge cuando el consumo ocasional de cocaína se convierte en una adicción de varios años que puede provocar impotencia.

Síntomas de la adicción a la cocaína
La cocaína, incluso después del primer consumo, provoca cambios como el aumento de la tolerancia y una mayor reactividad.
La cocaína pierde rápidamente sus efectos, pero una vez que se prueba, crea un fuerte deseo de prolongarlos el mayor tiempo posible.
Sin embargo, las dosis siguientes no producen los efectos deseados y estos disminuyen. Se pierde el control sobre el comportamiento, se gastan enormes cantidades de dinero y poco a poco se llega al límite de la devastación física y psicológica. A medida que se acerca el “binge” (una especie de consumo intensivo), la persona está más cerca de una caída y se produce el “crash”, un estado similar a la resaca de la cocaína. Después de esto, tanto el cuerpo como la mente necesitan descanso, pero el desequilibrio del organismo impide que la persona se duerma.
Debido a todo esto, aparecen un gran cansancio psicofísico, nerviosismo y pérdida de concentración, y todo esto se asocia con una sensación de amenaza, peligro y el presentimiento de que algo terrible va a suceder.
En fases posteriores aparecen ideas delirantes de persecución. Las personas desarrollan paranoia, revisan las habitaciones, vigilan la calle desde la ventana por miedo a ser arrestadas por la policía, cierran las puertas con llave y buscan cámaras y micrófonos porque están convencidas de que alguien las está escuchando.
Después de este período de paranoia, aparece depresión, apatía y una sensación de falta de sentido. La comida pierde el sabor y socializar con amigos se vuelve innecesario; disminuye el rendimiento laboral y también se abandonan los pasatiempos porque se pierde el deseo y la energía para cualquier actividad.
La cocaína se convierte en lo único que produce placer y en la única motivación para volver a salir con amigos y consumir la droga. Sin embargo, después de 2-3 días, cuando los efectos de la cocaína desaparecen, todo se vuelve aún más difícil que antes.

Ciclo de la cocaína
Así es como se ve uno de los ciclos de consumo de cocaína: 1–2 días de uso continuo seguidos de un llamado “crash”, tras el cual aparecen el deseo intenso (ansias), la depresión y el regreso a la cocaína. Con el tiempo, las consecuencias empeoran y surgen problemas médicos, sociales y financieros, mientras que la paranoia, el insomnio y la nerviosidad se vuelven permanentes.
Datos sobre la cocaína
El famoso médico Sigmund Freud trató a un amigo adicto a la morfina con cocaína, pero los resultados fueron desastrosos: el paciente terminó desarrollando adicción, sufrió un colapso nervioso y se suicidó.
Algunas personas aconsejan sustituir la cocaína por marihuana, alcohol, benzodiacepinas u otros sedantes. Supuestamente, esto reduciría la ansiedad y mejoraría el sueño, e incluso se menciona la heroína como “mejor” alternativa. Lamentablemente, este tipo de recomendaciones puede llevar a nuevas adicciones, como la dependencia a la heroína.
Consecuencias para la salud del consumo de cocaína
El uso continuo de cocaína provoca estados muy desagradables como nerviosismo, irritabilidad, cambios de humor, insomnio, paranoia, ideas delirantes de persecución, alucinaciones y deterioro de la audición. También existen complicaciones médicas graves, entre ellas:
- Problemas cardíacos (arritmia e infarto de miocardio)
- Problemas respiratorios (dolor en el pecho, dificultad o paro respiratorio)
- Problemas neurológicos (accidente cerebrovascular, dolores de cabeza)
- Problemas gastrointestinales (dolor abdominal, náuseas)
Además, pueden aparecer trastornos del comportamiento, aumento de la actividad motora y verbal, incapacidad para permanecer quieto, hipersensibilidad al ruido, confusión, fatiga mental rápida e impotencia.
El consumo frecuente de cocaína también provoca enfermedades cardíacas, incluyendo alteraciones del ritmo cardíaco, respiración acelerada, hipertensión y aumento de la temperatura corporal. Se presentan síntomas físicos como dolor en el pecho, náuseas, visión borrosa, fiebre, convulsiones y coma.
Los consumidores a menudo combinan la cocaína con otras sustancias psicoactivas para reducir sus efectos estimulantes, siendo la combinación más común con alcohol. Ambas sustancias afectan el estado de conciencia, la capacidad de juicio y el tiempo de reacción, por lo que conducir en ese estado es extremadamente peligroso.
Las investigaciones muestran que la combinación de cocaína y alcohol produce cocaetileno, una sustancia con efectos más prolongados y tóxicos que cualquiera de las dos por separado, pudiendo incluso causar la muerte.
La combinación de cocaína y heroína se conoce como “speedball”, donde la heroína se usa para reducir los efectos desagradables de la cocaína. Sin embargo, es extremadamente peligrosa y puede provocar paro cardíaco o respiratorio.
Existen diferentes formas de consumo de cocaína, todas con consecuencias negativas:
- Inhalación: pérdida del olfato, hemorragias nasales, dificultad para tragar, ronquera, irritación de la mucosa nasal y posible inflamación crónica
- Consumo oral: puede causar gangrena intestinal debido a la reducción del flujo sanguíneo
También pueden producirse reacciones alérgicas tanto a la cocaína como a las sustancias con las que se mezcla, lo que en algunos casos puede ser mortal. Además, la cocaína reduce el apetito, lo que conduce a la pérdida de peso.

Fases del tratamiento de la adicción a la cocaína
Diagnóstico: es la primera y muy importante fase del tratamiento, durante la cual se evalúa el estado físico y psicológico del paciente. El examen diagnóstico estándar para evaluar el estado físico incluye: análisis de orina, análisis general de sangre, estudio bioquímico de la sangre, ECG y revisión por un médico internista.
La evaluación psicológica incluye psicodiagnóstico (pruebas psicológicas para determinar el nivel de adicción, las consecuencias en la salud mental, la presencia de trastornos psicológicos, depresión y el grado de motivación para la recuperación).
Después del diagnóstico, los resultados son analizados por un equipo médico que elabora una estrategia y un plan de tratamiento. Si se detectan signos de enfermedades crónicas o factores de riesgo, se realizan pruebas adicionales y se prescribe tratamiento según sea necesario. Estas pueden incluir: resonancia magnética (RM), EEG, ecografía, radiografía, endoscopia, análisis de concentración de medicamentos y drogas, y consultas con cardiólogo, neurólogo, endocrinólogo, entre otros. Estas pruebas adicionales generalmente no están incluidas en el costo del paquete.
Inicio del tratamiento: se basa en terapias con infusiones y el uso del aparato Neuro Jet. Las infusiones contienen multivitaminas, minerales y aminoácidos, lo que estimula el metabolismo, mejora el apetito y ayuda al paciente a recuperar fuerzas. Los tratamientos son intensivos y eficaces. El dispositivo Neuro Jet emite impulsos eléctricos indoloros que ayudan a regular la producción de endorfinas y dopamina, además de reducir los síntomas del síndrome de abstinencia.
Tratamiento de la dependencia psicológica: incluye procedimientos aversivos, farmacohipnosis, psicoterapia y, en algunos casos, la administración de ibogaína según criterio médico.
Psicoterapia: estas técnicas ayudan a tratar la dependencia psicológica y permiten al paciente desarrollar mecanismos de defensa frente al deseo de consumir cocaína. Se realiza principalmente de forma individual, aunque también puede incluir sesiones grupales.
Terapia aversiva: ayuda a crear rechazo físico hacia la droga y generar aversión a su consumo.
Durante todo el tratamiento, los pacientes tienen acceso a fisioterapia, que ayuda a recuperar el cuerpo, reducir el estrés, mejorar la circulación y potenciar los efectos del tratamiento.
Después de completar los tratamientos, se evalúa el estado del paciente, el progreso logrado y se comparan los resultados antes y después de la estancia en la clínica.
Tratamiento ambulatorio: incluye controles mensuales durante un año, en los que los médicos supervisan el estado del paciente y ajustan la terapia si es necesario. Los pacientes pueden hacer preguntas y compartir sus inquietudes. Si no pueden asistir en persona, existe la posibilidad de consultas por teléfono o correo electrónico.
Si es necesario, se ofrece transporte desde el aeropuerto o la estación hasta la clínica y de regreso. También se ayuda a los pacientes extranjeros con la obtención de visados, y los acompañantes pueden alojarse en la clínica.
El personal médico está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. El equipo está compuesto por anestesiólogos, psiquiatras y psicólogos certificados con entre 10 y 25 años de experiencia. La seguridad del paciente es una prioridad, y las instalaciones cuentan con videovigilancia y personal de seguridad.